viernes, 10 de junio de 2011
TEMA 4
Criterios y resultados del comercio justo en mexico
En el transcurso de las dos últimas décadas, el término Comercio Justo se ha convertido en un concepto del tipo «paraguas», que alberga muchas formas de comercialización con objetivos que rebasan el ámbito comercial mismo.
«Comercio Justo México, A.C.», a su vez, se ha empeñado en el desarrollo y la promoción de esas estrategias de Comercio Justo que ofrezcan una solución tangible a la problemática que viven cotidianamente la/os pequeños productores de México.
El «Comercio justo» no es un concepto estático. Fue creado como medio para lograr ingresos más dignos para la/os pequeños productores en aras de un proceso de desarrollo autogestivo y sustentable. El principal parámetro para la evaluación de los diferentes modelos de «Comercio justo» deberá ser, entonces, la medida en que ayuden acercar este fin.
En este artículo haremos un recuento de la evolución del concepto de «Comercio justo» y los alcances de sus diferentes modalidades, tanto a nivel internacional, como en el marco de las actividades y estrategias de «Comercio Justo México, A.C.» No pretende agotar todas la formas de «Comercio justo» que existan, sino fungir como introducción a los éxitos y limitaciones del movimiento internacional del «Comercio justo». Creemos que es de suma importancia que se difunda en México, particularmente entre los organismos civiles y movimientos sociales, un mayor conocimiento sobre el «Comercio justo» como una arma alternativa digna para revertir procesos de destrucción económica, social, cultural y ecológica. La/os pequeños productores de este país necesitan el apoyo de todas las organizaciones civiles en la gran tarea de conscientizar al consumidor sobre el trasfondo de los productos que consumen y sobre el poder que tiene cada consumidor para cambiar el mundo comprando.
El «Comercio justo» es una respuesta a una problemática específica. Para poder hablar del sentido y la importancia del «Comercio justo» es indispensable hablar en primer lugar de la problemática que dio origen a este modo de comercialización atípica.
El comercio justo como vía de la/os pequeños productores
Originalmente el término de «Comercio justo»1 fue empleado para circunscribir la comercialización de productos de pequeña/os productores de zonas y países marginados, bajo condiciones que fueran menos desfavorables a éstos, apoyada por la/os consumidores solidarios.En el transcurso de las dos últimas décadas, el término Comercio Justo se ha convertido en un concepto del tipo «paraguas», que alberga muchas formas de comercialización con objetivos que rebasan el ámbito comercial mismo.
«Comercio Justo México, A.C.», a su vez, se ha empeñado en el desarrollo y la promoción de esas estrategias de Comercio Justo que ofrezcan una solución tangible a la problemática que viven cotidianamente la/os pequeños productores de México.
El «Comercio justo» no es un concepto estático. Fue creado como medio para lograr ingresos más dignos para la/os pequeños productores en aras de un proceso de desarrollo autogestivo y sustentable. El principal parámetro para la evaluación de los diferentes modelos de «Comercio justo» deberá ser, entonces, la medida en que ayuden acercar este fin.
A la/os pequeños productores el concepto de «Comercio justo» ha servido de manera importante para generar una identidad propia ante la/os consumidores, lo cual ha permitido comercializar volúmenes importantes a precios dignos.
Hoy día, en México, los pequeña/os productores2 luchan por la innovación, profesionalización y masificación de los esquemas de «Comercio justo», cuidando que no se pierda la identidad de la/os pequeños productores ante el mercado. El «Comercio justo» se erigió a partir de una brecha que fue abierta por la/os pequeños productores apoyados por la/os consumidores conscientes. Ahora la/os pequeños productores están construyendo los primeros carriles de la gran vía de «Comercio justo», como una de las pocas alternativas para la generación de perspectivas dignas.
A los pequeña/os productores no les queda otro camino. Buscan, sin embargo, aliados en esta lucha. Los principales aliados son la/os consumidores. A ésta/os, se les invita a reflexionar sobre el trasfondo social y ecológico de los productos que consumen todos los días. Se les invita a ejercer sus derechos a la información sobre estos productos y a ejercer su poder de elección. La/os consumidores tienen en el «Comercio justo» la posibilidad de practicar su poder como ciudadano fuera de los tiempos electorales del sistema político. En este artículo haremos un recuento de la evolución del concepto de «Comercio justo» y los alcances de sus diferentes modalidades, tanto a nivel internacional, como en el marco de las actividades y estrategias de «Comercio Justo México, A.C.» No pretende agotar todas la formas de «Comercio justo» que existan, sino fungir como introducción a los éxitos y limitaciones del movimiento internacional del «Comercio justo». Creemos que es de suma importancia que se difunda en México, particularmente entre los organismos civiles y movimientos sociales, un mayor conocimiento sobre el «Comercio justo» como una arma alternativa digna para revertir procesos de destrucción económica, social, cultural y ecológica. La/os pequeños productores de este país necesitan el apoyo de todas las organizaciones civiles en la gran tarea de conscientizar al consumidor sobre el trasfondo de los productos que consumen y sobre el poder que tiene cada consumidor para cambiar el mundo comprando.
El «Comercio justo» es una respuesta a una problemática específica. Para poder hablar del sentido y la importancia del «Comercio justo» es indispensable hablar en primer lugar de la problemática que dio origen a este modo de comercialización atípica.
TEMA 2
ECONOMIA INFORMAL
Se denomina economía informal, o irregular, a la actividad económica no ilegal oculta por razones de elusión fiscal o de control administrativo (por ejemplo, el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante espontánea, la infravaloración del precio escriturado en una compraventa inmobiliaria).
La economía informal o irregular forma parte de la economía sumergida, junto con las actividades económicas ilegales (por ejemplo, la facturación falsa o falseada, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, el blanqueo de capitales).
La economía sumergida resulta incluida parcialmente en la estimación del Producto Interior Bruto (PIB) como consecuencia del ajuste de los métodos complementarios empleados para calcularlo.
Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, sin excepción, participan de ella.
La economía sumergida no solamente causa un daño patrimonial a los ingresos del Estado, con el consiguiente quebranto económico, sino que sirve a menudo para disfrutar indebidamente de beneficios sociales, subvenciones y subsidios, al ocultar una parte de la renta de los contribuyentes, convirtiéndolos así en acreedores de unos derechos que de otro modo no podrían disfrutar. [1]
Por último cabe reseñar que la economía sumergida es un importante supuesto de competencia desleal entre profesionales, ya que abarata articficialmente los costes de producción de quien la practica.
En particular, la economía sumergida en España representaría más del 23% del PIB En España es el equivalente a 240.000 millones de euros.[2] El caso extremo en la Comunidad Europea es Grecia con más del 30% del PIB.[cita requerida]
Existen numerosas acepciones en el habla popular para designar esta economía: "pagar bajo cuerda"; "pagar bajo la mesa"; "fuera de los libros" (de contabilidad); "pagar en B" (la tesorería dispondría de una Caja A, que sí formaría parte del Balance, y una Caja B extracontable); "pagar en negro".
El término mercado negro se refiere específicamente a una porción de la economía sumergida en la cual se utiliza el contrabando, concepto petenecinente a la Administración Pública aduanera
Se denomina economía informal, o irregular, a la actividad económica no ilegal oculta por razones de elusión fiscal o de control administrativo (por ejemplo, el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante espontánea, la infravaloración del precio escriturado en una compraventa inmobiliaria).
La economía informal o irregular forma parte de la economía sumergida, junto con las actividades económicas ilegales (por ejemplo, la facturación falsa o falseada, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, el blanqueo de capitales).
La economía sumergida resulta incluida parcialmente en la estimación del Producto Interior Bruto (PIB) como consecuencia del ajuste de los métodos complementarios empleados para calcularlo.
Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, sin excepción, participan de ella.
La economía sumergida no solamente causa un daño patrimonial a los ingresos del Estado, con el consiguiente quebranto económico, sino que sirve a menudo para disfrutar indebidamente de beneficios sociales, subvenciones y subsidios, al ocultar una parte de la renta de los contribuyentes, convirtiéndolos así en acreedores de unos derechos que de otro modo no podrían disfrutar. [1]
Por último cabe reseñar que la economía sumergida es un importante supuesto de competencia desleal entre profesionales, ya que abarata articficialmente los costes de producción de quien la practica.
En particular, la economía sumergida en España representaría más del 23% del PIB En España es el equivalente a 240.000 millones de euros.[2] El caso extremo en la Comunidad Europea es Grecia con más del 30% del PIB.[cita requerida]
Existen numerosas acepciones en el habla popular para designar esta economía: "pagar bajo cuerda"; "pagar bajo la mesa"; "fuera de los libros" (de contabilidad); "pagar en B" (la tesorería dispondría de una Caja A, que sí formaría parte del Balance, y una Caja B extracontable); "pagar en negro".
El término mercado negro se refiere específicamente a una porción de la economía sumergida en la cual se utiliza el contrabando, concepto petenecinente a la Administración Pública aduanera
BLOQUE 4
PROCESOS DE CAMBIO ECONOMICO EN LA SOCIEDAD
La terciarización es una trasformación económica y social que afecta a los países más desarrollados desde la última fase de la revolución industrial (tercera revolución industrial). No solamente consiste en que la población ocupada en el sector terciario (servicios) pasa a ser más numerosa que la del sector secundario (industria), sino que la forma de trabajo propia de este sector se difunde por todos los demás, terciarizándolos.
Por ejemplo, en el cambio de las instalaciones industriales: las grandes y contaminantes plantas de la segunda revolución industrial (siderurgia, industria química), de gran impacto espacial y ecológico, se ven sometidas a la deslocalización (en beneficio de los nuevos países industrializados, antes subdesarrollados) y a la reconversión industrial posterior a la crisis industrial y energética de 1973; el nuevo tipo de industria propia de los países más avanzados se alojará en modernos y limpios polígonos industriales o incluso parques tecnológicos integrados en el espacio urbano y los entornos universitarios, consiguiendo las sinergias de los procesos de I+D e I+D+I.
También se produce un cambio en el tipo de trabajador industrial y la formación que se le requiere, que ya no está vinculada a una formación profesional rígida y concluida en juventud que determina su función laboral hasta su jubilación, sino flexible para permitir el cambio de puesto de trabajo, de sector profesional y de nivel, no únicamente en el sentido de la promoción laboral, sino llegado el caso, en el del subempleo, en perspectiva individual, lo que es denunciado como una erosión de los derechos laborales colectivos conquistados por el movimiento obrero tradicional. Disminuye la proporción de trabajadores de mono azul (operarios, tanto sin especializar como especializados) en beneficio de los trabajadores de bata blanca (cuadros), pero sobre todo se difuminan las diferencias existentes entre cualquiera de ellos y los trabajadores de camisa y corbata que trabajan en puesto informático (tradicionalmente administrativos o puestos de atención al público), de forma indistinguible también con los trabajadores de la misma condición que pudieran hacerlo en una empresa comercial o de servicios (o incluso en determinados niveles de una gran empresa agrícola), lo que da la justificación para que algunos propongan su denominación como sector cuaternario.
En menor medida puede decirse algo parecido de las actividades del sector primario (agrícolas, ganaderas, pesqueras y forestales), cuya mecanización y modernización produce drásticos cambios en la estructura laboral y en la forma tradicional de trabajo. Lo que sí se ha producido de una manera muy notable es la terciarización del espacio rural, que ha dejado de ser tan exclusivamente agrario como había sido tradicional, para alojar todo tipo de actividades económicas, sean vinculadas a su medio como el turismo rural, o completamente deslocalizadas como las que permite el teletrabajo.
También se habla de terciarización en los usos del espacio urbano, sobre todo en los cascos históricos y el centro de las ciudades, significando entonces la sustitución de viviendas (uso residencial) por usos turísticos, comerciales o administrativos.
No debe confundirse con la tercerización (también denominada externalización o subcontratación, y en iglés outsourcing), aunque es un fenómeno económico y social contemporáneo y con el que pueden encontrársele conexiones.
La terciarización es una trasformación económica y social que afecta a los países más desarrollados desde la última fase de la revolución industrial (tercera revolución industrial). No solamente consiste en que la población ocupada en el sector terciario (servicios) pasa a ser más numerosa que la del sector secundario (industria), sino que la forma de trabajo propia de este sector se difunde por todos los demás, terciarizándolos.
Por ejemplo, en el cambio de las instalaciones industriales: las grandes y contaminantes plantas de la segunda revolución industrial (siderurgia, industria química), de gran impacto espacial y ecológico, se ven sometidas a la deslocalización (en beneficio de los nuevos países industrializados, antes subdesarrollados) y a la reconversión industrial posterior a la crisis industrial y energética de 1973; el nuevo tipo de industria propia de los países más avanzados se alojará en modernos y limpios polígonos industriales o incluso parques tecnológicos integrados en el espacio urbano y los entornos universitarios, consiguiendo las sinergias de los procesos de I+D e I+D+I.
También se produce un cambio en el tipo de trabajador industrial y la formación que se le requiere, que ya no está vinculada a una formación profesional rígida y concluida en juventud que determina su función laboral hasta su jubilación, sino flexible para permitir el cambio de puesto de trabajo, de sector profesional y de nivel, no únicamente en el sentido de la promoción laboral, sino llegado el caso, en el del subempleo, en perspectiva individual, lo que es denunciado como una erosión de los derechos laborales colectivos conquistados por el movimiento obrero tradicional. Disminuye la proporción de trabajadores de mono azul (operarios, tanto sin especializar como especializados) en beneficio de los trabajadores de bata blanca (cuadros), pero sobre todo se difuminan las diferencias existentes entre cualquiera de ellos y los trabajadores de camisa y corbata que trabajan en puesto informático (tradicionalmente administrativos o puestos de atención al público), de forma indistinguible también con los trabajadores de la misma condición que pudieran hacerlo en una empresa comercial o de servicios (o incluso en determinados niveles de una gran empresa agrícola), lo que da la justificación para que algunos propongan su denominación como sector cuaternario.
En menor medida puede decirse algo parecido de las actividades del sector primario (agrícolas, ganaderas, pesqueras y forestales), cuya mecanización y modernización produce drásticos cambios en la estructura laboral y en la forma tradicional de trabajo. Lo que sí se ha producido de una manera muy notable es la terciarización del espacio rural, que ha dejado de ser tan exclusivamente agrario como había sido tradicional, para alojar todo tipo de actividades económicas, sean vinculadas a su medio como el turismo rural, o completamente deslocalizadas como las que permite el teletrabajo.
También se habla de terciarización en los usos del espacio urbano, sobre todo en los cascos históricos y el centro de las ciudades, significando entonces la sustitución de viviendas (uso residencial) por usos turísticos, comerciales o administrativos.
No debe confundirse con la tercerización (también denominada externalización o subcontratación, y en iglés outsourcing), aunque es un fenómeno económico y social contemporáneo y con el que pueden encontrársele conexiones.
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